š£UN CAFECITO NUEVO CADA MAĆANAš£
š®31 de julio de 2024š®
La epĆstola a los Romanos
Romanos 8:18-39
El plan de Dios para los redimidos
Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a quĆ© esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. (Romanos 8:24-25).
Propósito: "Que el creyente comprenda la grandeza del maravilloso plan elaborado por Dios; sea capaz de apreciar la fidelidad del amor de Dios, y le dé gracias por ello".
El apóstol Pablo afirma que, aunque gemimos, nuestra confianza es firme, "Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a quĆ© esperarlo?" La frase "En esperanza fuimos salvos", serĆa mejor, "porque en esta esperanza fuimos salvos" o "porque esta (es) la esperanza a la que fuimos salvos"; es decir, al entender nuestra condición de pecado y encontrar la solución en Cristo, vinimos a Ć©l, aunque no lo vimos fĆsicamente, confiando y aguardando el cumplimiento de su promesa de "darnos completa liberación" cuando se manifieste en poder y gran gloria. "Porque lo que alguno ve, ¿a quĆ© esperarlo?". La idea es: "¿QuiĆ©n espera aquello que ya se ve? La esperanza del creyente es segura, aunque no la vea todavĆa. Es segura porque descansa sobre la promesa de Dios. AsĆ que, "Con paciencia lo aguardamos". Mejor serĆa, "por medio de la paciencia lo aguardamos" o talvez, podrĆa traducirse "pacientemente lo aguardamos". Y, Ć©sto podemos lograrlo, nos dice Pablo, gracias a la ayuda del EspĆritu Santo, ya que, "El EspĆritu nos ayuda en nuestra debilidad". Literalmente "el EspĆritu (nos) da una mano de ayuda en nuestra debilidad". Tenemos un ejemplo en Lucas 10:40, cuando JesĆŗs fue a visitar a Marta, MarĆa y LĆ”zaro en Betania, y MarĆa estaba a los pies de JesĆŗs escuchĆ”ndole atentamente. Dice Lucas: "Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercĆ”ndose, dijo: SeƱor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude". Marta pidió la intervención del SeƱor. Pablo, dice: Pues "QuĆ© hemos de pedir como conviene, no lo sabemos". Una de nuestras debilidades es que no sabemos pedir en oración lo que conviene. Y por Ć©so, el EspĆritu Santo interviene en nuestro beneficio. Y sigue diciendo, "El EspĆritu mismo intercede por nosotros"; es decir, "nos rescata en nuestra dificultad". El apóstol estĆ” diciendo que el EspĆritu Santo siempre estĆ” intercediendo por nosotros. TambiĆ©n el SeƱor Jesucristo estĆ” a la diestra del Padre intercediendo por nosotros. El EspĆritu Santo es nuestro abogado aquĆ en la tierra (Juan 16:7) y Jesucristo es el abogado que media por nosotros en la presencia del Padre (1Juan 2:1). Y lo hace, "Con gemidos indecibles". Es decir, no hay palabras que lo puedan describir. MĆ”s "El que escudriƱa los corazones", sugiere una acción continua sin interrupción del EspĆritu Santo, una de cuyas funciones es examinar el corazón, "intercede por nosotros ayudandonos en nuestras debilidades para que nuestra mente estĆ© en armonĆa con el EspĆritu, porque Ćl ora por los santos tal cual Dios quiere que lo hagamos". #ContinuarĆ”
šµGozaos en el SeƱor, que todo bien os da,
Pues Ćl por vosotros estĆ”; redimidos por su sangre ¿de quĆ© tenĆ©is temor?
Siendo JesĆŗs el Redentor.
///Si Dios es por nosotros///
¿QuiĆ©n serĆ” en contra?
¿QuiĆ©n? ¿QuiĆ©n? ¿QuiĆ©n?
¿QuiĆ©n serĆ” en contra de nosotros?šµ
http://uncafecitonuevo.blogspot.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario