👣UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA👣
🍮16 de abril de 2026🍮
JUAN 8:1-11
Cada uno se fue a su casa; y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. (JUAN 7:53; 8:1-2)
SU HUMILDAD
Obviamente, debido a la autenticidad debatible de este incidente, es imposible saber con certeza dónde podría encajarse este relato en la cronología de la vida de Cristo. Como estos tres versículos tienen un paralelo cercano con Lucas 21:37-38, el acontecimiento pudo haber ocurrido durante la semana de la pasión. Es evidente que Jesús estaba en Jerusalén, pues cuando cada uno se fue para su casa, Él se fue al monte de los Olivos a pasar la noche. No se sabe si el Señor pasó la noche en el monte o se quedó en la casa de María, Marta y Lázaro en Betania (en el lado oriental del Monte de los Olivos). La humillación y condescendencia de Jesús en la encarnación quedan demostradas en que, siendo el creador de todas la cosas, no tenía un lugar para quedarse. “Se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:7-8). Cuando nació, su madre “lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lc. 2:7). Durante su ministerio le dijo a un prospecto de seguidor: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mt. 8:20). Jesucristo, Dios en carne humana, no tuvo la recepción que habría obtenido el más pequeño de los dignatarios humanos (cp. 1:11). El texto indica, con sencillez y sin fanfarria, que por la mañana volvió al templo para enseñar. No hubo ningún heraldo angélico que anunciara la llegada de Jesús, tampoco hizo milagros sensacionales para atraer a la multitud. Pero era tal su poder de enseñanza (cp. 7:46; Mt. 7:28-29; Lc. 4:22) que todo el pueblo iba a él (cp. Mr. 2:13; Lc. 21:38). En su humildad, Jesús no usó trucos para venderse o promoverse, pero sí ofreció su enseñanza gratuitamente a quien quisiera oírlo. Siguiendo el típico sistema rabínico, se sentó en alguna parte del complejo del templo y enseñaba a las personas. Jesús exhibió esta clase de humildad a lo largo de todo su ministerio. Marca esto un fuerte contraste con su segunda venida, que estará marcada por su exaltación y gloria. Cuando regrese, lo hará “con poder y gran gloria” (Mt. 24:30; cp. 16:27; Mr. 8:38; Lc. 9:26), “en las nubes del cielo” (Mt. 26:64) y “todo ojo le verá” (Ap. 1:7). “Se sentará en su trono de gloria” (Mt. 25:31; cp. 19:28) y regirá a las naciones con majestad y poder (cp. Ap. 19:15)
🎵Enséñame tus secretos divinos, y lléname de tu santo poder; que siempre te agrade con mi vida, yo quiero sentir tu poder.🎵
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