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🍮15 de abril de 2026🍮
JUAN 7:37-52
Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos: ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho? Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta. (JUAN 7:50-52)
LOS CONTEMPLATIVOS
No era cierta la afirmación de los fariseos según la cual los gobernantes religiosos habían rechazado de manera unánime a Jesús (cp. 12:42). Nicodemo, un rabí prominente (el mismo que vino de noche a Jesús [3:1-2]), quizás el maestro más preeminente en Israel (cp. 3:10), era la excepción más notable. Probablemente no fuera discípulo de Jesús en ese instante (aunque después se volvió uno [19:39]), pero su mente estaba abierta a las afirmaciones del Señor. Nicodemo no defendió abiertamente a Jesús pero abrió una puerta de procedimiento legal cuando les recordó a sus colegas: “¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?”. Ni siquiera los romanos despreciables condenaban a las personas sin oírlas (Hch. 25:16).
Pero sus colegas del sanedrín, con sus mentes cerradas en cuanto a Jesús, no tenían la intención de ser imparciales. Más bien, atacaron con fiereza a Nicodemo: “¿Eres tú también galileo?”, le dijeron con provocación. Comparar a Nicodemo con los galileos provincianos y rechazados era el insulto más degradante que podían hacerle. Después lo invitaron burlonamente a escudriñar y ver que de Galilea nunca se había levantado profeta; pasaron por alto, de modo muy conveniente, el hecho de que Jonás (el cual era de una ciudad cercana a Nazaret en la región de Zabulón, 2 R. 14:25; cp. Jos. 19:10) era galileo (algunos eruditos creen que Nahum, Oseas y quizás otros profetas eran de Galilea). Querían decir que Él ignoraba las verdades teológicas más básicas. Pero en realidad, tal declaración exponía la falta de conocimiento en ellos, pues algunos profetas habían salido de Galilea y Jesús había nacido en Belén. No obstante, sus mentes ya habían tomado una decisión en cuanto a Él. No veían la necesidad de buscar la verdad. A pesar de las burlas de ellos, Nicodemo siguió buscando la verdad (cp. 7:17) y a la larga la encontró en Cristo. Tristemente, no puede decirse lo mismo de muchos colegas suyos, los otros miembros del sanedrín que al final mataron a su propio Mesías.
🎵Este es el Cristo que yo predico, y no me canso de predicar, El sanan los enfermos, echa fuera demonios, calma los vientos y la tempestad.🎵
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