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🍮 04 de febrero 2026🍮
JUAN 6:60-71
Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. (JUAN 6:64-65)
Entonces Jesús dijo: “Pero hay algunos de vosotros que no creen”. Como pasa siempre con quienes rechazan la oferta de la salvación, el asunto no era falta de información, sino falta de fe. El Señor hizo a estos discípulos personalmente responsables de rechazarlo, no porque no pudieran entenderlo, sino porque no le creían. Aunque seguramente el Señor estaba triste por la incredulidad de esos falsos discípulos, no le tomó por sorpresa; Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían. Incluso supo todo el tiempo quién le había de entregar: Judas Iscariote, el ejemplo supremo de un falso discípulo que no creyó. Las palabras de despedida de Jesús para con los falsos discípulos refuerzan su enseñanza anterior sobre la soberanía absoluta de Dios en la salvación (vv. 37, 39, 44-45): “Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre”. Los versículos 64-65 mantienen la tensión entre la soberanía divina y la responsabilidad humana presente en todas las Escrituras. Por un lado, a los incrédulos los condena su incredulidad (v. 64); por otro lado, están perdidos porque el Padre no los acercaba (v. 65).
🎵Me acerqué a tu puerta fueron muchas veces a charlar contigo, pero nunca estás, aunque entre nosotros, no puedes mentirme me diste la espalda y rehusaste a hablar.🎵