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🍮24 de agosto de 2026🍮
JUAN 8:37-47
El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios (JUAN 8:46-47)
LA AFIRMACIÓN DE SER HIJOS DE DIOS 6ta Parte
Solo el Santo, en comunión íntima con el Padre, se atrevería a lanzar ese reto. Aunque sus enemigos creían erróneamente que él era culpable de pecado, no pudieron probarlo culpable de nada. Delante de Anás, durante su juicio, Jesús lanzó un reto semejante: “Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?” (18:23). Allá, como aquí, el reto no tuvo respuesta. La segunda pregunta retórica del Señor presionaba implacablemente: “Si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?”. Si no era culpable de pecado, debía estar diciendo la verdad. Por lo tanto, ¿con qué argumentos lo rechazaban?
Cuando sus oponentes atónitos no le respondieron, Jesús respondió a su propia pregunta: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios”. El silogismo es claro; la lógica del Señor era irrefutable: el que es Dios oye las palabras de Dios; ellos no las oyen; luego ellos no son de Dios. Como lo había hecho Juan el Bautista antes de Jesús (Lc. 3:8), Él demolió la falsa esperanza de seguridad que los judíos buscaban por ser descendientes de Abraham. Aunque afirmaban ser hijos de Abraham (en linaje y en fe), Jesús les dejó claro que en lo espiritual eran hijos de Satanás. A menos que se arrepintieran, estaban destinados a participar del castigo del diablo en el infierno. Lo mismo es cierto para quien pone su esperanza en algo diferente a la persona y la obra de Jesucristo. FIN
🎵Cristo es el camino, la verdad y la vida, nadie viene si no es por el. Cristo es el camino no hay otro igual, para ir al cielo Cristo es la verdad.🎵 http://uncafecitonuevo.blogspot.com