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lunes, 20 de julio de 2026

CONOCER LA VERDAD

 👣UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA👣

🍮20 de julio  de 2026🍮

JUAN 8:31-36

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.  (JUAN 8:31-32) 

CONOCER LA VERDAD 

y conoceréis la verdad, (8:32a) 

La bendición inevitable de creer en Jesús y continuar en obediencia a su Palabra es conocer la verdad. “La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (1:17), Él es “el camino, y la verdad, y la vida” (v. 14:6) y “la verdad… está en Jesús” (Ef. 4:21). Tal conocimiento es revolucionario en el mundo posmoderno, donde se ha abandonado la esperanza de descubrir la verdad absoluta.  Como Pilato, que hizo la pregunta cínica “¿Qué es la verdad?” (18:38), los escépticos modernos se quedan solo con su ignorancia y desesperación, que es el fruto de su búsqueda inútil de la verdad sin Dios. La verdad no viene solo de conocer la revelación de las Escrituras en cuanto a Cristo, viene también de la instrucción del Espíritu Santo, el “Espíritu de verdad” (14:17; 15:26; 16:13; 1 Jn. 5:6). El apóstol Juan se refirió a la enseñanza del Espíritu a los creyentes en 1 Juan 2:27 cuando escribió: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”. Las Escrituras son la revelación de la verdad divina. En ellas, Jesucristo, la verdad encarnada, se revela y el Espíritu Santo enseña por medio de ella la verdad a los creyentes. Entonces Jesús oró: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17; cp. Sal. 119:142, 151, 160). La Escritura, completamente suficiente, “es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Ti. 3:16-17). Y no solo “el hombre de Dios”, el predicador, sino todos los que por él son instruidos. Continuará

🎵Tu palabra escondi guardada en mi corazón, para yo no pecar contra ti Señor, tu palabra escondi.🎵 http://uncafecitonuevo.blogspot.com