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🍮21 de septiembre de 2026🍮
JUAN 9:1-12
“No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (JUAN 9:3)
EL PROPÓSITO 3ra parte
La respuesta de Jesús expuso el error del razonamiento de los discípulos: “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”. No siempre hay un enlace directo entre el sufrimiento y el pecado personal. Cuando los supuestos consejeros de Job apoyaron la argumentación que dieron al sufrimiento de este en tal suposición errada, le causaron una aflicción innecesaria (cp. Job 13:1-13; 16:1-4) y al final recibieron una reprensión divina (42:7). En otra ocasión, Jesús enseñó que ni los galileos que Pilato había matado en el templo ni quienes murieron cuando la torre de Siloé les cayó encima (Lc. 13:1-5) habían sufrido así por ser pecadores muy malvados; como sus oyentes suponían. En su lugar, el Señor usó esos dos incidentes para advertir que todos los pecadores, incluyéndolos a ellos, enfrentan la muerte, y cuando esta venga, ellos perecerán, a menos que se arrepientan y confíen en Él. La verdad era que, como Job (Job 1—2), el ciego sufrió aflicción para que las obras de Dios se manifiesten en él. Como lo explica F. F. Bruce:
Esto no quiere decir que Dios deliberadamente provoque que los niños nazcan ciegos para que, después de muchos años, su gloria se manifieste al eliminar la ceguera; pensar así volvería a ser una difamación del carácter de Dios. Quiere decir que Dios invalidó el desastre de la ceguera del niño de forma tal que, cuando se hiciera adulto, al recuperar la visión, pudiera ver la gloria de Dios en la cara de Cristo, y que otros, al ver esta obra de Dios, se volvieran a la verdadera luz del mundo (F. F. Bruce, The Gospel of John (El Evangelio de Juan) (Grand Rapids: Eerdmans, 1983), p. 209). Continuará.
🎵Tu eres la luz que brilló en las tinieblas, abrió mis ojos y pude ver. Mi corazón adora tu hermosura, esperanza de vida eres tu.🎵 http://uncafecitonuevo.blogspot.com