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🍮14 de septiembre de 2026🍮
JUAN 8:48-59
pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. (JUAN 8:59b)
LA DESAPARICIÓN
Es importante notar que el Señor no protestó que lo hubieran malinterpretado. Claramente, afirmaba ser Dios. Como aún no había llegado su hora (Jn. 7:30; 8:20; 13:1), Jesús no permitiría que lo mataran; sin embargo, de modo sobrenatural, se escondió y salió del templo (Lc. 4:30; la descripción breve y directa de este escape milagroso recuerda cómo registra otros sucesos sobrenaturales en su Evangelio; cp. Jn. 6:11, 19). Así finaliza este diálogo trágico entre Jesús y los líderes religiosos judíos condenados.
Como sucedió en esta ocasión, siempre hay solo dos opciones posibles para responder a las afirmaciones de Jesús. La primera es aceptar que son ciertas e inclinarse ante Él en fe humilde y arrepentida, confesándolo como Señor y Salvador. La otra respuesta, ilustrada por los oponentes de Jesús en este pasaje, es el rechazo amargo y endurecido. El resultado trágico y espantoso de tal respuesta será la condenación eterna en el infierno. Como lo advirtió el Señor: “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (8:24).
🎵Conozco a un hombre de un hombre de poder, el me ayudara a triunfar, me ayudara a vencer su nombre es Jesús.🎵