👣UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA👣
🍮29 de junio 2023🍮
Mateo 21:12-13
Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
La llamada Entrada Triunfal del Señor a Jerusalén y los hechos que se sucedieron posteriormente, debe prestarsele suma atención; ya que, se encuentra en los cuatro Evangelios. El ofrecimiento oficial del Mesías Rey al pueblo de Israel, recibe un evidente y tajante rechazo del pueblo representado por sus gobernantes, quienes ya habían decidido y acordado darle muerte. La muerte del Señor estaba determinada, no como un accidente, sino en cumplimiento al plan de Dios en conformidad con lo dicho por los profetas. La muerte de Cristo en la cruz era inevitable. Solo así la perfecta justicia de Dios tendría su perfecto cumplimiento. El mundo acusa a Dios culpándole por la existencia del pecado; por tanto, el Señor vino a demostrar que esa acusación es falsa e injusta, entregando su vida justa, sin pecado, por un mundo pecador y enemistado contra Dios. Luego de su ofrecimiento como Rey, y el rechazo de la nación, el Señor se fue a Betania. Marcos dice que "al día siguiente", al salir de Betania, Jesús maldijo la "higuera estéril porque a pesar de estar llena de hojas, no tenía ningún fruto; y, vino a Jerusalén y entró en el atrio del templo o atrio de los gentiles, no en la casa sagrada donde solo podían entrar los sacerdotes, y con gran carácter y energía, hechó fuera a los que vendían y compraban, y a los cambistas, diciendo: "Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones". Aquí, los evangelistas unen las profesías de Isaías 56:7 y Jeremías 7:11, estableciendo su cumplimiento en parte; porque su cumplimiento total será cuando el Señor venga a construir su templo y establecer su Reino eterno. Esta era la segunda vez que el Señor realizaba la limpieza del templo. La primera se encuentra registrada en el evangelio de Juan (2:13-22), al inicio de su ministerio. Sin embargo, la mayoría de teologos dice que fue un solo acontecimiento, lo cual no concuerda, porque el momento narrado por Juan es diferente al de los sinópticos. Es importante observar cuál era la condición del pueblo de Israel en ese tiempo, lo mismo que en el tiempo de los reyes, en tiempos de Isaías y Jeremías, viviendo a su manera y desordenadamente, ajeno a lo establecido por Dios. Cumpliendo su propia justicia. Un pueblo que debía estar esperando al Mesías, y en armonía con lo establecido por Dios, que ellos debían cumplir. No como un formalismo religioso sino de corazón y en verdad. Jeremías denuncia la supersticiosa idolatría de pensar que hay algún valor mágico en las observancias religiosas, y mientras, se practica la maldad. Cristo se ofrece a todos como Rey de nuestra vida, ¿Tú qué harás? #Continuará
🎵Jesús es mi rey soberano,
mi gozo es cantar su loor;
Es Rey, y me ve cual hermano,
es Rey y me imparte su amor.
Dejando su trono de gloria,
me vino a sacar de la escoria,
Y yo soy feliz,
y yo soy feliz por Él.🎵
http://uncafecitonuevo.blogspot.com.
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