



Juan 15: 5
Yo soy la vid, vosotros los pĆ”mpanos; el que permanece en mĆ, y yo en Ć©l, Ć©ste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podĆ©is hacer.
šµYo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador, //y todo pĆ”mpano que en mi no lleve frutos, serĆ” cortado y echado al fuego.//šµ
Yo soy la vid, vosotros los pĆ”mpanos; el que permanece en mĆ, y yo en Ć©l, Ć©ste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podĆ©is hacer.
Cuando hablamos de Permanecer, estamos hablando de quedarse o persistir. El hecho de permanecer constituye una evidencia de que, la salvación, ya ha tenido lugar en nosotros. El fruto o la evidencia de salvación es la permanencia en el SeƱor y nunca separarnos de Ćl.
El creyente que permanece en el SeƱor, es un creyente autentico y un creyente legĆtimo. De hecho, permanecer y creer son aspectos esenciales de la salvación genuina; la cual, proviene de nuestro Padre Celestial.
Si nos separamos del SeƱor, nos alejamos de la salvación y podrĆamos acarrear la consecuencia de ser cortados, y echados al fuego eterno.
Asà como, el pÔmpano, para dar frutos, debe permanecer pegado a la vid; asimismo, nosotros, para poder agradar a nuestro Padre Eterno, debemos permanecer en Cristo Jesús, Señor nuestro.
šµYo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador, //y todo pĆ”mpano que en mi no lleve frutos, serĆ” cortado y echado al fuego.//šµ
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