❖UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA❖


Juan 15:5
Yo
soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste
lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer.
Cuando hablamos de Permanecer, estamos hablando de quedarse o persistir. El hecho de permanecer
constituye una evidencia de que, la salvación, ya ha tenido lugar en nosotros. El fruto o la evidencia de salvación es la permanencia en el Señor y nunca
separarnos de Él.
El creyente que permanece en el Señor, es
un creyente autentico y un creyente legítimo. De hecho, permanecer y creer son aspectos
esenciales de la salvación genuina; la cual, proviene de nuestro Padre
Celestial.
Si nos separamos del Señor, nos alejamos de
la salvación y podríamos acarrear la consecuencia de ser cortados, y echados al
fuego eterno.
Así como, el pámpano, para dar frutos, debe
permanecer pegado a la vid; asimismo, nosotros, para poder agradar a nuestro
Padre Eterno, debemos permanecer en Cristo Jesús, Señor nuestro.

