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viernes, 23 de diciembre de 2016

23 Diciembre 2016

UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA

🍮 23 de diciembre 2016 



Juan 15:5
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer.

Cuando hablamos de Permanecer, estamos hablando de quedarse o persistir. El hecho de permanecer constituye una evidencia de que, la salvación, ya ha tenido lugar en nosotros. El fruto o la evidencia de salvación es la permanencia en el Señor y nunca separarnos de Él.
El creyente que permanece en el Señor, es un creyente autentico y un creyente legítimo. De hecho, permanecer y creer son aspectos esenciales de la salvación genuina; la cual, proviene de nuestro Padre Celestial.

Si nos separamos del Señor, nos alejamos de la salvación y podríamos acarrear la consecuencia de ser cortados, y echados al fuego eterno.

Así como, el pámpano, para dar frutos, debe permanecer pegado a la vid; asimismo, nosotros, para poder agradar a nuestro Padre Eterno, debemos permanecer en Cristo Jesús, Señor nuestro.


Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador, //y todo pámpano que en mí no lleve frutos, será cortado y echado al fuego.