❖UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA❖


Juan 13:9
Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis
pies, sino también las manos y la cabeza.
Esta debe ser la actitud, de todos los
seres humanos; darle la oportunidad al Señor, para que, con su preciosa
sangre, lave todo nuestro ser, y nos limpie de toda suciedad de maldad que el
pecado ha dejado en nuestra vida. Nosotros debemos tener bien claro que, si
no dejamos que Jesucristo nos limpie con su sangre, y perdone nuestros pecados,
entonces, no podremos estar con Él, donde Él está.
Así como Jesús le dijo a Pedro, "sino
te dejas lavar los pies por mí, entonces no tendrás parte conmigo", hoy,
ese mismo Jesús nos dice: "si no se dejan lavar, limpiar y perdonar sus
pecados con mi sangre; entonces, tampoco tendrán parte conmigo en el reino de
los cielos."
Muchos, ya hemos acudido al llamado de
Jesús; fuimos a Él, en busca de su perdón.
Él, con su tierno amor, limpió todo nuestro ser, perdonó todos nuestros
pecados y, hoy, gozamos del inmerecido regalo, de: "LA SALVACIÓN."
¿Qué harás tú?

