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🍮06 febrero de 2025🍮
JUAN 1:19-37
Y le preguntaron: ¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías? Y dijo: No soy. ¿Eres tú el Profeta? Y él respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? (JUAN 1:21-22)
La delegación enviada para investigar a Juan estaba compuesta por sacerdotes y levitas, al menos algunos de ellos eran fariseos Los sacerdotes eran los intermediarios humanos entre Dios y el hombre, y oficiaban las ceremonias religiosas (cp. Lc. 1:8-9). También eran las autoridades teológicas de Israel. Cuando no estaban sirviendo en el templo cumpliendo con su deber de dos semanas al año, vivían en todo el país como los expertos locales en religión. Los levitas ayudaban a los sacerdotes en los rituales del templo (cp. Nm. 3:6-10; 18:2-4). Como la fuerza policial del templo estaba compuesta por levitas (cp. 7:32; Lc. 22:4; Hch. 4:1; 5:24), es probable que ellos sirvieran como un destacamento de seguridad para proteger a los sacerdotes de la delegación. La primera pregunta que le hicieron a Juan—¿Tú, quién eres?— refleja la confusión de los judíos sobre él pues no se ajustaba él a ninguna de sus expectativas mesiánicas. La pregunta implicaba que Juan podría considerarse como el Mesías, como lo indica su respuesta enfática: “Yo no soy el Cristo” (la palabra griega para Mesías). El Mesías había venido, insistió Juan, pero rechazó todo pensamiento de que él pudiera serlo. De hecho, la declaración del apóstol Juan,—Confesó, y no negó, sino confesó—, enfatiza la vehemencia de su negación. A diferencia de algunos de sus seguidores, él entendía perfectamente su papel subordinado como precursor de Cristo (cp. 3:25-30). Continuará
🎵La voz del que clama en el desierto, ¡abrid camino al Señor!
La voz del que clama en el desierto, ¡sus sendas enderezad!
Y todo valle se levantará, todo monte se allanará.🎵
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