👣UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA👣
🍮 18 de noviembre de 2025🍮
JUAN 6:16-29
Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. (JUAN 6:19)
Los discípulos habían salido de Capernaum en algún momento entre las 6:00 y las 9:00 de la noche (Jn. 6:16) y de acuerdo con Mateo 14:25 y Marcos 6:48 ahora era la cuarta vigilia de la noche (entre 3:00 y 6:00 a.m.). Durante esas horas largas, oscuras, agotadoras y estresantes, habían remado solamente como veinticinco o treinta estadios [Alrededor de dos o tres kilómetros]. Mientras tanto, Jesús estaba solo en la montaña orando (6:15; Mt. 14:23; Mr. 6:46). Sin embargo, el Pastor Fiel (Jn 10:11-14) nunca se había olvidado de sus discípulos. Con su sabiduría infinita, planeaba ayudarlos en su tiempo perfecto. La soberanía, omnipotencia y omnisciencia divinas nunca actúan con prisa. Por supuesto, los discípulos no podrían haber imaginado jamás de qué forma vendría esa ayuda. De repente, a través de la oscuridad, con el viento arremolinado, el escozor de las salpicaduras y el furor de las olas, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca. Habían luchado por horas pero habían avanzado poco. Sin embargo, él caminaba sin esforzarse hacia los dientes del vendaval. De hecho, Jesús se movía tan rápido que a los discípulos les pareció que quería adelantárseles (Mr. 6:48). Los discípulos no reconocieron la figura misteriosa que venía caminando hacia su barca, por causa de la oscuridad y de la bruma agitada por el viento. Muchos discípulos eran pescadores de profesión (tal vez hasta siete de ellos) y estaban acostumbrados a estar en el lago de noche con climas difíciles (cp. 21:3; Lc. 5:5). Aunque sin duda estaban preocupados (cp. Mt. 8:23-27; Mr. 4:36-41; Lc. 8:22-25) porque las olas amenazaban con volcar la barca (Mr. 4:37; Lc. 8:23), estaban acostumbrados a este tipo de tormentas. Con toda certeza, a lo que no estaban acostumbrados era a ver figuras humanas caminando sobre el agua. No sorprende que tuvieron miedo y que gritaron aterrorizados: “¡Un fantasma!” (Mt. 14:26; Mr. 6:49). Continuará
🎵Y aunque se levante el mar, y los vientos soplen me cobijare contigo por encima de la tormenta🎵
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