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🍮 24 de noviembre de 2025🍮
JUAN 6:16-29
Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? expone una verdad importante a la cual Jesús quería que sus oyentes prestaran atención. La reprensión del Señor puso al descubierto sus corazones egoístas y materialistas: “Me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis”. (JUAN 6:25-26)
Cuando la multitud encontró a Jesús en Capernaúm, le dijeron sorprendidos: “Rabí, ¿cuándo llegaste acá?”. Como ya se dijo, ellos sabían que Jesús no había partido en la barca con los discípulos. Tampoco podía haber caminado (por el suelo) hasta Capernaúm, sin que le hubieran visto. Aunque lo habían encontrado, el misterio de cómo había llegado allí seguía vigente. Jesús no les respondió adrede. Justo el día anterior habían intentado hacerlo rey por la fuerza, después que los alimentó milagrosamente; decirles de otro milagro aún más espectacular solo habría aumentado su fervor mesiánico equivocado. Por otro lado, el Señor no se comprometía con los falsos discípulos buscadores de emociones (2:24; cp. Sal. 25:14; Pr. 3:32; Mt. 13:11). Ignoró entonces su pregunta superficial e irrelevante y trató el asunto, más profundo, de sus motivos pecaminosos. Como ocurre por todo el Evangelio de Juan (p. ej., 1:51; 3:3, 5; 5:24; 6:47, 53; 8:51, 58; 13:21), la afirmación solemne amēn, amēn (De cierto, de cierto) expone una verdad importante a la cual Jesús quería que sus oyentes prestaran atención. La reprensión del Señor puso al descubierto sus corazones egoístas y materialistas: “Me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis”. Estaban tan ciegos por su deseo superficial de comida y milagros que no vieron la importancia espiritual verdadera de Cristo y su misión. “No los movía la llenura de sus corazones sino la llenura de sus barrigas” Aunque habían sido testigos de las señales que Jesús había realizado (v. 14), no captaron las implicaciones espirituales de esas señales. De forma sorprendente, después de alimentar a la multitud, ni siquiera los doce “habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones” (Mr. 6:52). No comprendieron la realidad total de tener a Dios en medio de ellos, sino hasta después que Él caminó sobre las aguas. Entonces dijeron: “Verdaderamente eres Hijo de Dios” Continuará
🎵/Yo te busco/, con fuego en mi corazón, te anhelo, te necesito, te amo a mi a mi ser.🎵
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