



Salmos 45:1
Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti oh Dios el alma mía.
¡Oh alma mía! |||Tu le tienes que alabar.|||
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
La sed de nuestra alma por agradar a Dios, debe ser una sed insaciable; una sed que nos acerque cada día mas a la fuente de agua de vida, la cual salta para vida eterna. Esta sed, debe producir en nosotros la necesidad de anhelar ser saciado únicamente por las aguas celestiales, que manan del trono de la misericordia de Dios; aguas que saciarán nuestra sed espiritual. Si tomamos de esta agua, se nutrirá nuestro espíritu, cuerpo y alma, y jamás volveremos a tener sed, porque esta agua correrá como ríos de agua viva permanente, por todo nuestro ser.
Así que, a todos los sedientos, venid a la fuente de agua de vida eterna, donde será suplida y saciada completamente su sed.
Así como el sirvo cuando tiene sed, brama fuertemente por la necesidad de agua, y sigue bramando hasta conseguir saciar su sed; debemos nosotros buscar a Dios, hasta que la sed de nuestra alma sea saciada.

¡Oh alma mía! |||Tu le tienes que alabar.|||

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