š£UN CAFECITO NUEVO CADA MAĆANAš£
š®24 de mayo 2023š®
Mateo 18:15
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
El principio de la disciplina es universalmente reconocido. Es importante en lo polĆtico, lo social, lo laboral, lo religioso lo familiar y lo educacional. Su prĆ”ctica es importante para la supervivencia de toda sociedad humana y sus instituciones. En su ausencia cunde la anarquĆa. La Biblia mas que ningĆŗn otro libro enseƱa la necesidad e importancia de una disciplina coherente. Y, donde falta la humildad, por lo general, falta la disciplina. "La dependencia de Dios produce humildad en el hombre" (J. F. Strombeck) El SeƱor ha enseƱado acerca del cuidado que el Padre tiene de quienes han nacido de nuevo ("pequeƱos") por la fe en el MesĆas, ahora el SeƱor aborda la cuestión de cómo enfrentar los problemas entre creyentes. ¿QuĆ© debemos hacer cuĆ”ndo somos ofendidos por un hermano en la fe? El primer paso es tener una conversación privada entre el ofendido y el ofensor. El SeƱor usa Ć©ste ejemplo como algo que, ciertamente, puede suceder, hablando como si ya hubiese ocurrido. "Es un caso esperado, que se ha cumplido en realidad". El ofendido es quien debe tomar la iniciativa. Y en este contexto es "una urgencia", cuya acción puede repetirse si es necesario. El vocablo "reprĆ©ndelo", significa "censurar", "refutar", "poner a la luz", "descubrir": "estando tĆŗ y Ć©l solos". En privado. Y el tema debe ser Ćŗnicamente "la falta", no otra cosa. El significado es "demostrar el error, la culpa o la falta de otro", y convencerlo de su culpabilidad mediante la evidencia de su pecado. En esa etapa inicial es cuando el hermano puede ser convencido y ganado. "Mas si no te oyere". Si el ofensor no oye, es decir, "no presta atención con miras a obedecerlo" porque no se arrepiente de la falta cometida, el ofendido ante el fracaso del primer paso, continĆŗa con el siguiente: "tomar consigo a uno o dos, como testigos". Dando asĆ cumplimiento a lo que dice la ley de Dios. Pero, si el hermano sigue en su orgullo, el siguiente paso es decirlo a la asamblea (Iglesia) La Iglesia no existĆa aĆŗn, pero, el SeƱor se refiera a ella como un hecho, estableciendo: Y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano". Entendiendo que el hermano ofensor, se mantiene en un orgullo pecaminoso. Finalmente, dice: "todo lo que atĆ©is y desatĆ©is", refiriĆ©ndose a cualquier asunto en especĆfico, no de forma general. Y de forma enfĆ”tica, dice: "Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les serĆ” hecho por mi Padre que estĆ” en los cielos". Una petición (oración), referente a solucionar el problema entre hermanos. Porque donde estĆ”n dos o tres congregados en mi nombre, allĆ estoy yo en medio de ellos. El SeƱor enseƱa que aunque la reunión sea el nĆŗmero mĆnimo, Ćl estĆ” presente . #ContinuarĆ”
šµYo no quiero pecar, yo no quiero errar;
Ofender a mi Dios, yo no quiero jamƔs.
Quiero andar en la luz que me da mi JesĆŗs;
MĆ”s no quiero pecar contra Dios.šµ
http://uncafecitonuevo.blogspot.com
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