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lunes, 2 de marzo de 2026

MI DOCTRINA

  👣UN CAFECITO NUEVO CADA MAÑANA👣

       🍮 02 de marzo 2026🍮


JUAN 7:1-13

Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. (JUAN 7:16) 

La respuesta del Señor fue directa y devastadora: “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”. Cierto era que su conocimiento no se derivaba de ninguna institución humana y que su enseñanza era opuesta a la de los maestros del judaísmo. Pero eso no quería decir que se tratara solamente de su opinión personal, como implicaban las autoridades; de hecho, venía directamente de Dios Padre, aquel que lo envió (Jesús siempre fue consciente de que el Padre lo había enviado; cp. vv. 28-29, 33; 3:17; 4:34; 5:24, 30, 36-37; 6:38-39, 44, 57; 8:16, 18, 26, 29, 42; 9:4; 11:42; 12:44-45, 49; 13:20; 14:24; 15:21; 16:5; 17:8, 18, 21, 23, 25; 20:21; Mt. 10:40; Mr. 9:37; Lc. 4:18; 10:16). Jesús declaró en Juan 8:28: “Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo”. Y en 12:49-50 añadió: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho” (cp. 8:26, 38, 40; 14:10, 24; 17:8, 14). Los líderes judíos también resultaron acusados porque la enseñanza de Jesús era directa e inmediata de Dios (8:47). Puesto que solo Jesús tenía un conocimiento perfecto del Padre (Mt. 11:27; cp. Jn. 10:15), solo Él podía hablar directamente por Él. La doctrina del Señor, enviada directamente por Dios, era radicalmente diferente de la de los otros rabinos, cuya fuente de autoridad en general provenía a su vez de las enseñanzas de otros rabinos. Mateo lo registra así en la conclusión del Sermón del Monte: “La gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mt. 7:28-29). Jesús también era diferente a los profetas del Antiguo Testamento, aunque Él, como ellos, era un enviado de Dios para proclamar su verdad. Pero donde ellos decían “Así dice el Señor” (p. ej., Is. 7:7; Jer. 2:2; Ez. 2:4; Am. 1:3; Abd. 1:1; Mi. 2:3; Nah. 1:12; Hag. 1:2; Zac. 1:3; Mal. 1:4), Jesús declaraba con autoridad: “[Yo] os digo” (p. ej., Jn. 5:24; 6:32, 53; 8:51, 58; Mt. 5:18, 20, 22, 28, 32, 34, 39, 44; 6:2, 5; 8:11; 10:15; 11:22, 24; 17:12; 19:9; 21:43; 23:36; Mr. 10:15; 11:24; Lc. 13:35; 18:17, 29-30).    Continuará

 🎵Tu palabra me da vida, confío en ti señor; tu palabra es eterna en ella esperaré. Dichoso el que con vida intachable camina en la ley del señor; dichoso el que guardando sus preceptos lo busca de todo corazón.🎵

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