

Entonces, extendiendo 茅l la mano, le toc贸, diciendo: Quiero; s茅 limpio. Y al instante la lepra se fue de 茅l.
As铆 como en aquella oportunidad, Jes煤s quiso limpiar a aquel leproso, quien humillado pidi贸 la intervenci贸n de Jes煤s; hoy tambi茅n est谩 a toda disposici贸n de extender su mano para limpiar de toda la lepra que el pecado a manchado a la humanidad. Hoy su sangre esta disponible, para limpiarnos de todo pecado, de toda inmundicia y de toda maldad. S贸lo debemos hacer lo mismo que hizo el leproso, humillarnos y pedirle al Se帽or, que nos limpie, que nos sane y que nos salve. Si lo hacemos de todo coraz贸n, entonces el maestro dar谩 la orden, para que seamos limpios, sanos y salvos. Recordemos, que Dios no desprecia un coraz贸n contrito y humillado.
馃幍L谩vame en tu sangre, Salvador; L铆mpiame de toda mi maldad.
Traigo a ti mi vida para ser, Se帽or, Tuya por la eternidad.馃幍
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